Deseo furtivo de mi alma en pena
deja de ser un sueño olvidado
deja nuevamente mis ojos acuosos
para que el mundo vuelva a serme grato
cualquier corazón sincero
vuelva a perturbarme hasta el tuétano
¡Qué desesperanza tan grande
colgada de mi cuello
que no cree ni en mí misma
pero se para mirando en todos mi interlocutores
y desea cambiar el sabor amargo
de todo mi tiempo ocupado!
¡Qué triste puede ser
estar olvidada de sí misma
ignorantes, las rosas
las palabras
así!
Todo por un deseo casi sofocado
por la coherencia del que presupuesta
cuando esta aprehensión en
el pecho aparece
otra vez
es la falta
para creer que es posible...
que es posible volver.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada